lunes, 25 de agosto de 2025

Una Gracia reservada para nosotros.

Una Gracia destinada para nuestro tiempo.

Incluso los profetas quisieron saber más cuando profetizaron acerca de esta salvación inmerecida que estaba preparada para ustedes..."      1 Pedro 1:10


El apóstol Pedro escribe a una iglesia que estaba en las regiones de la actual Turquía, amada por el Señor, escogida por El, y que unos 30 años después de nacimiento del cristianismo se encontraba en entornos de persecución.  Los cristianos tenían que tener mucho cuidado de lo que decían, como adoraban, y cómo se referían a los asuntos del imperio. 

Además eran expatriados (personas que residen en otro país que no es el de ellos), por lo mismo, por causa del amor al Nombre del Señor. Pero ahí estaban, gozosos de sufrir por tal causa. 

El ex pescador de Betsaida, escribe su primera epístola a estos hermanos exaltando su valentía, su esperanza, su gozo, y aún dice que su fe esta siendo probada por fuego, mucho mas preciosa que el oro, (1:7), y que será hallada en alabanza, gloria y honra cuando aparezca el Señor.

Pero el apóstol cambia su tono en el verso 10, al darles una pequeña lección de historia del antiguo testamento, y dice:

"los profetas que profetizaron de la gracia destinada a ustedes,  inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, estudiando que persona y que tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano  los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos, (continua Pedro), a ellos se les reveló que no era para ellos, sino para nosotros, que por medio del anuncio de la predicación del evangelio podemos experimentar tal salvación, y aún los ángeles del cielo anhelaban ser espectadores de esta Gracia que hoy recibimos".

Pedro, quiere enseñar a la iglesia de aquella región, que aunque hayan perdido muchas cosas por causa del Señor, hayan tenido que huir, y se encuentren en gran dificultad, nada es comparable como la manifestación de la Gracia que Dios había concedido a su pueblo al revelarles la persona de Cristo, el evangelio del Señor, su enorme Gracia mostrada en la misma cruz del calvario por amor a ellos, y la enorme esperanza que guardaban en la cercana redención de su pueblo.

Lo anterior no es asunto pequeño.

Puede que sea algo simplista y trillado, para quienes no se les ha revelado el verdadero evangelio de Cristo Jesús.

Pero no es algo ni pequeño, ni ligero, ni barato.

La historia antiguo testamentaria prometió un salvador. La biblia judía enseñaba que habría un día glorioso. Isaías profetizó al niño. El pentateuco dijo que un mayor profeta que Moisés aparecería. Jeremías dijo que levantaría a David un renuevo justo, que reinaría como Rey, y en Lucas 2, el viejo Simeón lleno del Espíritu Santo dijo cuando alzó al niño: ahora despides a tu siervo en paz, Pues Dios le había prometido que no vería muerte antes de ver al mesías.

Muchos murieron sin ver lo prometido (Jesús). Hebreos 11 dice que muchos de los héroes de la fe alcanzaron buen testimonio mediante la fe, y no recibieron lo prometido, proveyendo Dios algo mejor para nosotros. (Heb 11:39-40).

Lo que hoy ha venido a nosotros en la persona de Cristo, es una Gracia que muchos quisieron ver, incluso dice Pedro (1:12), que aún los ángeles anhelaban verlo. La manifestación de la Gracia de Dios por medio de la predicación, que anuncia a Cristo, es un evento esperado por el cielo desde antes de la fundación del mundo.

Por todo lo anterior, el cristiano de hoy no puede abrazar con manos débiles tal regalo del cielo, ni menospreciar con su vida floja tal Gracia.

La Gracia de Dios es un regalo para nosotros hoy, un regalo que no nos costó un centavo, una salvación inmerecida, pero eso no significa que haya sido fácil para el salvador. Una gracia pagada a un alto precio por alguien, para que hoy podamos disfrutarla por nada. ( 1 Corintios 6:20) "Porque habéis sido comprados por precio..."

 Es lo que el pastor alemán Dietrich Bonhoeffer (1906-1945) escribió acerca del valor de la gracia. El dijo que había quienes vivían una gracia barata en su modo de ser creyentes al menospreciar el precio pagado en la cruz del calvario, y había quienes vivían una gracia cara, (no pagada por ellos), viviendo piadosamente, entregados al Señor y comprometidos con la cruz, sin mirar atrás. 

Siempre querré ser de los segundos, entendiendo que la Gracia destinada y revelada hoy para mí, ha sido un privilegio que muchos antes de mi quisieron ver y murieron sin recibirlo.

Mi consejo es que pidamos a Dios siempre, que en el día a día podamos apreciar tal Gracia destinada para nosotros, y que no vivamos fríos ante el mejor regalo que Dios ha extendido a los hombres, el misterio escondido desde antes de crear la tierra, la Gracia de Dios manifestada en su Hijo Cristo Jesús, esperanza y luz para los hombres perdidos.


Pastor Randall Gamboa Guillén.

San José CR. agosto, 2025.








1 comentario:

  1. El contenido de esta redacción ha enriquecido mis tiempos de estudio bíblico; analizando lo expuesto logro reconocer el inmenso valor de su gracia (Cristo) en mi vida, comprendiendo que este maravilloso plan diseñado por nuestro Padre Celestial es el resultado de un Dios que desde el inicio de la creación nos busca, ama, elige, llama con cuerdas de amor como lo leemos en el libro de Oseas 11:4, para mostrarnos su fidelidad y amor eterno. "Nosotros le amamos a él, porque, él nos amó primero" 1 Juan 4:19.

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Una Gracia destinada para nuestro tiempo. "  Incluso los profetas quisieron saber más cuando profetizaron acerca de esta salvación inme...