Un Salvador determinado, un pecador redimido.
" Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. Levantaos, vamos, ved, se acerca el que me entrega". Mateo 26:45.
Hablar de la determinación de Cristo esta demás, lo que si no esta demás es que la recordemos y la observemos como una virtud a imitar en nuestro caminar cristiano.
En aquella semana de la pasión, llamada también la última semana, el Señor Jesucristo mostró un carácter humano como nadie. En su ministerio público no solo predicó de la fe, la valentía, de dejar a padre y madre por El Señor, de dar su vida si fuese posible, de amar a los enemigos, de poner la mirada en las cosas de arriba y la otra mejilla, sino que llegaron los días en que El mismo mostraría y cumpliría con templanza todo lo enseñado, ¿cuando? en los días de la última semana.
Dice Lucas 9:51 que cuando se cumplió el tiempo en que el había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén, que sería lo mismo decir con palabras nuestras: afirmó su rostro para caminar hacia la cruz.
Jesús no solo enseñó como ser un hijo obediente delante del Padre, sino que en la hora difícil demostró que se puede ser obendiente hasta la cruz.
Su determinación debe ser vista como ejemplo único en el Hijo de Dios. Muchos hombres habian obedecido a Dios en fe, pero aquellos fallaron en alguna parte de su vida. EL Hijo de Dios no.
Su obediencia máxima fue puesta a prueba en Getsemaní, y fue allí, en tan conocido jardín que el "carpintero" mostró su fuerza, su determianción santa, su visión eterna, para honrar su vocación delante de Su Padre y así traer salvación a un mundo, que lo menos le importaba era lo que pasaba Jesús en aquellos días de Jerusalén.
Dice el escritor de Hebreos, que el autor y consumador de nuestra fe sufrió la cruz, menospreciando la verguenza de aquella, y así se sentó a la diestra del Padre, porque cuando sufría su muerte, veía un gozo puesto delante de El. (Hebreos 12:2).
El menosprecio de su dolor, su verguenza de estar en una cruz de maldición, y tomar el lugar de un maleante pensando en nosotros, no solo es digno de recordarlo,sino que estamos también delante de la doctrina misma de nuestra fe, el esqueleto que sostiene nuestra cristiandad, y el fundamento de la esperanza viva de cada cristiano alrededor del mundo.
Aquellos días fueron terribles humanamente para Jesús, pero fueron los días que el decreto soberano de Dios estableció para que todos los que somos creyentes sepamos que en aquel fin de semana largo, sucedieron tantas cosas que debemos recordar en cada culto, cada servicio, cada cena del señor, y cada predicación.
Su obediencia, su arresto, las burlas recibidas, sus pésimos juicios, su muerte, su sangre derramada, su salvación y justificación tomando nuestro lugar, su sepultura "sin gloria", y su resurrección gloriosa y manifiesta, sienta la FE mas poderosa de una iglesia que no ha podido ser destruída por las puertas del hades.
Jesús no sólo fue determinado, sino que fue muy intencional en nuestra salvación. No tomó ningún atajo, no se echó a su bolsa famas efímeras que le distrajeran de su misión, no cambió de rumbo cuando caminaba hacia Jerusalén, dejó que le recibieran con palmas a la entrada de la ciudad sin ningún resentimiento, no tuvo reuniones importantes antes de su sacrificio, al contrario tuvo tiempo para usar paño y palangana y lavar los pies de sus amigos, tomó la pascua con calma, estableció la cena del Señor y oró por ellos. Dejó que su entregador le besara y aún así le amó, sanó la oreja de aquel, y fue sin forcejeos como cordero al matadero a los patios de aquellos ímpios.
No se quejó, ni se enojó por que sus 12 se fueran. No recriminó a nungún pariente su abandono, ni mucho menos pensó en venganzas a sus contradictores. EL fue determinado, y su determinación santa nos trajó salvación.
Por eso no puedo recordar eso en una semana sagrada, hacerlo me pondría lejos de una fe verdadera, sino que pienso en ello siempre, y recordarlo a cada momento es no perder de vista a mi amado Jesús.
Pensar en su sacrifico una semana al año me hace ser un "creyente frío, y sin entendimiento", hacerlo siempre me hace su discipulo.
Aún le espero, pronto regresará y cuando le vea cara a cara, le daré infinitas gracias por no huir de la cruz vergonzosa, sino haberse determinado a salvarme, pues soy pecador.
Pastor Randall Gamboa Guillén
San José, CR.
teléfono 8984 9097
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