miércoles, 31 de enero de 2024

Cuando la batalla se libra personalmente. Pastor Randall Gamboa

 Solos en la batalla, pero fortalecidos en Dios.

Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas, más David se fortaleció en Jehová su Dios.

1 Samuel 30:6

Para ponernos en contexto, David tenía algún tiempo de estar huyendo de Saul, el rey loco que pretendía su muerte. 

David, que para aquel entonces aún no era rey, halló gracia en medio de su huida delante del rey Aquis, filisteo, que le otorgó una aldea llamada Siclag donde David, sus 600 hombres y todas su familias pudieran morar.

Un día cuando David y sus hombres regresaron a su aldea, se enteraron que los hombres malos de Amalec habían prendido fuego a toda la aldea, se habían llevado a todos los hijos de los hombres de David, y también a sus esposas, incluyendo las mujeres del mismo David, dejando un panorama desalentador y triste en la aldea de Siclag, lugar que había servido de refugio para el futuro rey y sus 600 valientes.

Entonces sus amigos hablaron de apedrear a David.

Si, los mismos que lo buscaron en la cueva para que aquel fuera su líder, hoy lo querían matar. ( No era para menos, pues la frustración se apoderó de ellos). 

Pero nadie encontraba una respuesta en el momento de la crisis, entendiendo que la aldea ardía, las tiendas estaban en el suelo, y se han llevado a las familias cautivas.

Y es aquí donde la vida nos enseña que hay dos tipos de personas, o mejor dicho, es aquí donde la Biblia nos enseña claramente la diferencia que hay entre los hombres de Dios, los amigos de Dios, y los que no saben reaccionar ante las crisis.

Dice la Biblia, que cuando la gente hablaba de apedrear a su líder, a su amado David, aquel pastorcillo de ovejas se fortaleció en Jehová su Dios. 

Su entendimiento no se nubló, su miedo no lo dominó. David se acordó de todas aquellas victorias que Dios le había hecho acumular. No se desesperó, sino que en medio de las voces de lloro, la angustia y dolor de los 600 hombres, David buscó al Señor.

Aquel David, consultó a Dios, el Señor le respondió, y salió a recuperar el botín preciado que le había arrebatado. Su reacción fue acertada, la respuesta no la encontró en sus cercanos. 

Oyó David el consejo de Dios, y puso manos a la obra.

Los 600 recuperaron la fuerza al ver a David. Siguieron a su líder y fueron tras sus familias. Declinaron 200, pero David siguió con 400. El había escuchado a Dios, y estaba decidido a regresar con todos los cautivos.

Así fue, David valientemente recuperó todo y más, el joven líder hizo desaparecer la angustia con su buen carácter. Inspiró a su gente, y les mostró que en Dios se halla fortaleza. 

¿Y nosotros?

El principio bíblico del primer libro de Samuel esta intacto para nosotros. Aunque no somos David, y no vivimos en una aldea, y no se hayan llevado a nuestros hijos, Dios quiere mostrarnos algo muy importante hoy.

  •  A veces como pueblo de Dios, tenemos batallas colectivas, o en comunidad que libramos juntos, y eso nos da esperanza y fe, al celebrar la victorias que Dios nos da.

  • A veces las batallas se deben librar a solas, solamente doblando nuestras rodillas y peleando la buena batalla delante de Dios, como creyentes que hemos entendido el carácter de Dios.

  • No podemos desesperarnos en medio de las malas noticias, y aunque tenemos derecho a asustarnos, y a tener miedo, debemos recordar que si consultamos a Dios, el nos dirá que debemos hacer, que decisiones tomar, y por donde dirigirnos ante una situación crítica.

  • No podemos esperar mucho de los demás, también son humanos, y ellos tienen sus propias luchas. No es de extrañarnos, que el mismo David escribiera en el Salmo 108:12-13 estas palabras: Danos socorro contra el adversario, porque vana es la ayuda del hombre. En Dios haremos proezas, y El hollará a nuestros enemigos.

  • David demuestra su carácter de fe, y su limpio corazón al no tomar represalias contra quienes hablaban de matarlo, sino que con la victoria que Dios le otorgó, supo santificar el Nombre del Señor delante de aquellos.

  • Los cristianos debemos ser serios en nuestra confianza al Señor, ser sobrios, y esperar la salvación de Dios. Si nos fortalecemos en Dios podremos ver la victoria en cosas especificas, sea en nuestro trabajo, matrimonio, hijos, economía, o en nuestras emociones.

  • Pastor Randall.









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